lunes, 18 de mayo de 2009
domingo, 25 de enero de 2009
te dare mi perdón
Lo mejor de nosotros mismo esta ahora mismo ardiendo
son llamas
nosotros de nuevo
no se si estas pensando lo que estas haciendo
por mi no te preocupes jamás
sabes que la rabia de mi alma me permite sobrevivir
todo son llamas
fuego en mis ojos
Cinco días destrozandome a mi mismo
son días en los que prefiero la soledad
pero necesito quien me parta la nariz
por eso te quiero aquí
todo lo que soñamos esta consumiendose
son foto borrosas, fotos que se borran
ni me dormiré, y cuando lo haga espero q todo halla cambiado
lunes, 19 de enero de 2009
Locura, miedo ruido, cambio de ritmo, todo es cámara lenta la gente esta muy mareada, allí un tipo posa para una foto, la fotógrafa sangra por los codos, cambio de ritmo, locura, comienzo a relajar, gotas de agua caen sobre mi cara, miles de pies machacan los mío, o me muevo o muero, intento coger el rito de la muchedumbre, es imposible cada uno pilla su ritmo, bajan los bajos destructores, alguien le vomita a la chica rubia, ella se quita la camiseta y la tira a lo alto, sigue bailando, nada importa, se llevan al tipo que vomitó, probablemente la parte de atrás es menos tranquila, pecas blancas en la cara de la gente, mandíbulas bailadoras y manos q se deslizan como un frenesí ondeando el brazo, mientras los ojos cerrados o abiertos siguen el movimiento del indice, me encuentro, me entro y no quiero salir, ahora mis pies pisan pies y la gente salta a mi ritmo, gritoooo, me desahogo, marco el ritmo con fuertes brazazoss al aire desmesurado, mientras miro al cielo con los ojos cerrados, siento el calor de cada persona que esta a mi alrededor, escucho sus respiraciones y varios alientos en mi oido y frente, todo esta mojado, soy todo sudor, estoy casi inconsciente, en trance, cuerpo sigue al ritmo de la música mi mente dos veces más lenta, analiza la situación no merece la pena, vuelvo a saltar, espero no parar.
viernes, 2 de enero de 2009
Fuegos de artificio.
Pérdida del apetito repentino, del plasmar lo sentido en un escrito, ensueño de pasado lejano, tan lejano como su joven edad le permitiera, tan lejano como su loca memoria le dejase recordar.
Tan lejos como cuando disfrutaba de los cohetes asomando la cabeza entre la barandilla del puente, tras haberse colodao entre las piernas de una enfervorecida multitud, ávida de espectáculos sonoro multicolor, y miraba más allá de las explosiones, veía el caer vertiginoso de los palos que sujetaban los cohetes, q los alzaba rectos hasta el cielo y una vez realizado su función caían al espacio, luego a la tierra, sin que nadie le diera las gracias, o reconociese su papel, protagonismo cruelmente robado por la pólvora.
Él siempre pensó en ellos, en como darle las gracias por tan maravilloso espectáculo, sabía que lo que mas le gustaba a los palos de los cohetes artificiales, los cohetespalos era el momento en el q estaban en lo más alto. Un día, día siguiente de los artificios de San Juan, se levantó temprano y recogió tantos cohetepalos como pudo, los guardo en la mochila cogió su vieja motoretta y volvió a casa.
Varios días después los palos volvían a volar muy alto, pero no caían, permanecían planeando en el gris cielo nublado de la urbe, convertido en cometas, simples cometas atadas a la barandilla de la azotea del piso de nuestro muchacho, que desde abajo miraba a lo alto, satisfecho, sintiendo haber hecho una gran obra de caridad en recompensa por la maravilla de los fuegos de artificio.
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